domingo, 10 de abril de 2011

No Soy Rubia y No Me Gusta El Licor.
Soy de estatura más o menos media tirando a bajita, ni siquiera llego al metro sesenta, aunque con tacones altos lo sobrepaso. Soy incapaz de estarme quieta, hablo demasiado y me enfado muy deprisa, aunque se me pasa muy rápido. Lloro mucho, pero soy tan divertida en ocasiones que te dolerá cada centímetro del cuerpo de tanto reírte. También, según la gente que no me conoce soy prepotente, egocéntrica y engreída; según la que me conoce soy humilde, simpática y muy buena persona; según yo simplemente soy un ser humano con sus más y sus menos. Escribo frases en los márgenes de los periódicos, ya que luego, lo más probable es que se me olviden y por ello, por mi mala memoria nunca me acuerdo de llamar al día siguiente. Lo que puedo prometerte es que no te aburrirás conmigo, a veces, te volveré tan loco que querrás salir corriendo de lo pesada que me pongo. Soy impredecible, vivirás sin saber lo que te espera conmigo. Quizás un día me veas arregladísima con un plan aún no visto en "Desayuno con diamantes" y otro día lo más desarreglada posible para tomar un picnik en el parque. También te darás cuenta, con el tiempo, de que soy algo caprichosa, lucho hasta que tengo lo que quiero, y también soy un poco coqueta, para qué negarlo. Soy algo vergonzosa. Canto en la ducha, mal, lo reconozco, pero no pienso dedicarme a ello, y escribiré tu nombre en la arena todos los veranos, y aunque no sea verano, también. No te prometo que todo vaya bien, que todo lo que hagamos sea perfecto, pero te prometo que siempre estaré ahí, te prometo que intentaré que todo lo que hagamos con los años, sean de los más dulces recuerdos. 


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